El ojo seco es una patología muy frecuente en nuestras consultas y es una de las principales causas de molestias crónicas oculares.

Ocurre por la mala hidratación de la superficie ocular y puede deberse a múltiples causas.

Existen múltiples tratamientos para mejorar la sintomatología y por tanto la calidad de vida de los pacientes que padecen ojo seco.

El tratamiento debe de ser individualizado para adaptarlo a la severidad y a las causas de cada paciente.

Para comprender las causas y explicar los problemas del ojo seco es necesario conocer el funcionamiento y la patología del sistema lagrimal normal.

Cuando disminuye de forma importante la secreción de alguno de los componentes de la lágrima, la película lagrimal se rompe.

Falta la humidificación necesaria en la córnea y aparecen los síntomas del ojo seco: escozor, picor, quemazón y sensación de cuerpo extraño.

Los síntomas se exacerban en ambientes contaminados, humo de tabaco.

Sistema lagrimal

El sistema lagrimal consta de dos partes fundamentales: las glándulas lagrimales y las vías lagrimales (fig. 16.1).

Glándulas Lagrimales

Glándulas principales. Es la mayor de todas las glándulas lagrimales y se localiza entre el ojo y la órbita en la parte superior y exterior.

Esta glándula produce lágrimas como respuesta a emociones, disgustos, irritaciones por sustancias tóxicas (cebolla) o lesiones.

Por eso se llama secreción refleja. Las lágrimas producidas cuando llora una persona las produce la glándula principal.

Glándulas lagrimales accesorias. Están distribuidas en varios grupos y se sitúan en la parte interna del párpado superior y sobre la conjuntiva (una delicada capa de tejido que cubre la parte blanca del ojo).

Fabrican constantemente la denominada secreción basal, imprescindible para el buen funcionamiento ocular. Lubrican el ojo para favorecer el deslizamiento de los párpados e impiden las infecciones por medio de sustancias incluidas en su secreción.

Película lagrimal.  Las lágrimas fabricadas en las diferentes glándulas lagrimales se distribuyen por la superficie anterior del ojo y forman una película lagrimal por delante de la córnea. Dicha película consta de tres capas diferentes:

  • Externa u oleosa. Sus componentes grasos flotan sobre la capa acuosa (como el aceite flota sobre el agua) y dificulta la evaporación de las lágrimas. Sin esta capa las lágrimas se evaporan de 10 a 20 veces antes.
  • Media o acuosa. Es la más amplia de las tres. Se produce a partir de la glándula principal y por unas pequeñas glándulas basales serosas. Limpia el ojo mediante la eliminación de irritantes y cuerpos extraños.
  • Interna o mucosa. Es una capa mucosa fabricada por las células de la conjuntiva. Mantiene la humedad necesaria para el ojo. Sin esta capa el resto de lágrimas caen y no se forma la película lagrimal.

Vías Lagrimales

Las lágrimas se fabrican continuamente durante toda la vida.

Una vez humedecido y limpiado el ojo, las lágrimas residuales se eliminan por unos conductos denominados vías lagrimales.

Recogen las lágrimas residuales y las llevan al interior de las fosas nasales.

Por medio de los puntos lagrimales visibles en la parte interna (nasal) de ambos párpados, las lágrimas penetran en los denominados canalículos. Por medio de un conducto común pasan al saco lagrimal, localizado en una fosa excavada en la pared ósea de la nariz.

Por medio de un conducto lacrimonasal las lágrimas pasan a la cavidad nasal.

Causas del Ojo Seco

Normalmente, la producción de lágrimas disminuye con la edad, y pasados los 60 años la producción se ha reducido a menos de la mitad de la producida a los 20 años. En algunos casos la deficiencia de lágrimas es más precoz y más grave.

Las manifestaciones del ojo seco pueden aparecer a cualquier edad, pero son más frecuentes en las personas mayores, especialmente en mujeres después de la menopausia. La sequedad aumenta en ocasiones al disminuir el reflejo del parpadeo.

El parpadeo normal distribuye las lágrimas por toda la superficie corneal y arrastra las sustancias nocivas. En las personas de edad, el reflejo disminuye, se parpadea menos y se hace más grave la sequedad.

Causas del ojo seco

El empleo de lentillas se hace difícil y muchas veces está contraindicado, pues si la lágrima es deficiente aparecen muchas molestias y se favorecen las infecciones.

Muchos medicamentos, empleados por vía general o aplicados en el ojo favorecen la sequedad ocular.

Por ello, ante un ojo seco deben revisarse todos los tratamientos empleados por el paciente.

La deficiencia de vitamina A, muy frecuente en países subdesarrollados, ocasiona un cuadro grave de ojo seco.

En las parálisis del nervio facial queda inmóvil la mitad de la cara y no se pueden cerrar bien los párpados en el ojo afectado.

La córnea queda expuesta al exterior y se reseca. Muchas veces la sequedad ocular se asocia con enfermedades generales del tejido colágeno como la artritis. En ocasiones es parte del  síndrome de Sjogren, caracterizado por presentar artritis y sequedad en ojos, naris y boca.

Diagnóstico del ojo seco

Para un buen diagnóstico del ojo seco la historia y el examen clínico son decisivos en la mayor parte de los casos.

Se realizan, además, algunos tests sencillos como la prueba Shirmer.

Se coloca en el fondo de saco conjuntival el extremo doblado de una tira fina de papel de filtro y el resto de tira se deja colgado sobre el párpado inferior.

Se mide la humectación producida en cinco minutos. Normalmente se mojan más de 12 mm, y se obtienen cifras mucho menores en los ojos secos.

También se emplea la tinción con rosa de Bengala. Es un colorante vital. Se aplica una gota sobre la conjuntiva. Irrita ligeramente. Tiñe el núcleo de las células muertas por desecación.

Con este diagnóstico del ojo seco se obtiene una información de la gravedad del ojo seco según la cantidad y localización de las células teñidas.

Tratamiento del ojo seco

El tratamiento del ojo seco se realiza fundamentalmente con la aplicación de gotas de las denominadas lágrimas artificiales.

Son compuestos obtenidos en el laboratorio que intentan ser lo más parecidos a las lágrimas humanas.

Es, por tanto, un tratamiento de sustitución para humedecer y lubrificar el ojo.

El paciente debe aplicarse las gotas varias veces al día, según sus necesidades.

Tratamiento ojo seco

Para evitar la incomodidad de la aplicación continua de gotas se han probado otras soluciones:

Estimulantes de las lágrimas. Intentan estimular la producción de lágrimas por el propio ojo (como la bromexina en colirio y la vitamina A en pomada), pero hasta el presente sin resultados totalmente satisfactorios.

Insertos sólidos de lágrimas artificiales. Se colocan en el saco conjuntival concentrados de lágrimas artificiales (del tamaño de un grano de arroz), que se disuelven lentamente y mantienen el ojo humedecido durante varias horas. La mayor parte de los pacientes no los toleran bien.

Prevención de la evaporación de las propias lágrimas. Se pueden emplear protectores laterales en las gafas. Evítense las habitaciones calientes y humedézcanse cuando se emplee calefacción. Evítense la entrada del viento en los ojos, los secadores de pelo y las sustancias tóxicas o irritantes en el ambiente, especialmente el humo del tabaco.

Cirugía

Conservar las propias lágrimas. Para ello se cierran los puntos lagrimales de las vías de eliminación mediante láser o cauterizaciones.

Al impedir el drenaje las lágrimas permanecen más tiempo en los ojos.

Aumentar la fabricación de lágrimas. Se han empleado trasplantes de glándulas lagrimales o salivales (dadas las similitudes entre las lágrimas y la saliva).

Se han obtenido algunos resultados esperanzadores para los casos más graves.

El lagrimeo excesivo

Se produce lagrimeo cuando existe un desequilibrio entre la producción de lágrimas y su eliminación por las vías lagrimales de evacuación.

Por exceso de producción.

Aparece cuando se produce una estimulación directa o refleja de las glándulas lagrimales como consecuencia de cuerpos extraños, traumatismos, gases irritantes, causticaciones, frío intenso, deslumbramiento, excitación psíquica (llanto), etc.

Por déficit de evacuación.

La formación de lágrimas es normal, pero se produce lagrimeo como consecuencia de una obstrucción de las vías lagrimales.

En niños recién nacidos

Aproximadamente uno de cada tres recién nacidos (30%) tienen obstruido el conducto lagrimonasal al nacer.

Es la anomalía congénita más frecuente del sistema lagrimal.

La obstrucción se debe a la presencia de una membrana generalmente localizada al final de la vía en la desembocadura del conducto lagrimal a nivel de la nariz.

En la mayoría de los casos la obstrucción desaparece en las tres primeras semanas sin ningún tratamiento.

El tratamiento inicial se realiza mediante aplicación de antibióticos en colirio, masaje del punto lagrimal y descongestionantes nasales.

Si la obstrucción persiste, se puede realizar una irrigación sola o asociada a un sondaje. La obstrucción se resuelve en la mayor parte de los casos (90%) si el sondaje se realiza antes de los seis meses de edad. Si se espera más tiempo, los resultados son cada vez peores.

Después de los dos años de edad es muy difícil tener éxito.

Si el sondaje se realiza en niños mayores de seis meses, debe emplearse anestesia general; antes de dicha edad puede realizarse en la propia consulta de oftalmólogo, inmovilizando al niño sin necesidad de emplear ninguna medicación especial.

En adultos

La obstrucciones adquiridas de las vías lagrimales son frecuentes.

Afectan más a las mujeres y están favorecidas por la falta de higiene.

Las obstrucciones pueden aparecer al cualquier nivel de la vía lagrimal. Se producen en accidentes, quemaduras, causticaciones, infecciones, asociadas a problemas conjuntivales y como consecuencia del proceso de envejecimiento normal.

Cuando la obstrucción es parcial se pueden dilatar los puntos lagrimales y realiza un sondaje e introducir un tubo de silástic hasta la nariz para mantener la permeabilidad de los conductos.

Las obstrucciones completas requieren cirugía con inserción de tubos de cristal o pláticos especiales.

Las infecciones del saso lagrimal son las más importantes. Existe una forma de presentación brusca (aguda) con la aparición de una tumefacción dura superficial, de color rojo intenso sobre la región del saco.

Es dolorosa y se acompaña de inflamación palpebral y reacción de los ganglios linfáticos situados delante de la oreja y debajo  de la mandíbula. Se trata con antibióticos. Cuando el saco se distiende mucho y se forma un absceso localizado, debe drenarse con un incisión superficial.

Una vez controlando el proceso, se debe realizar una intervención para resolver la obstrucción.

La forma crónica cursa con lagrimeo de larga duración y secreciones transparentes o mucosas. Si se presiona sobre el saco dilatado aparece una importante cantidad de secreciones por los puntos lagrimales.

Se trata con cirugía, haciendo desembocar el saco lagrimal en la foca nasal.