La miopía

La miopía

Generalidades

  El ojo miope enfoca los objetos delante de la retina debido a un aumento de la capacidad de refracción de los medios (miopía refractiva) o, con mayor frecuencia, a un aumento del eje anteroposterior del ojo (miopía axial), es decir, un alargamiento ocular.


Miopía refractiva
  El tamaño del ojo es normal, pero las curvaturas o el índice de refracción de la córnea o el cristalino están incrementados. La curvatura corneal está aumentada y ocasiona miopía alta en ciertos casos, como cuando se producen roturas de su parte posterior (membrana de Descemet) a consecuencia de un parto con fórceps. El índice de refracción del cristalino aumenta en ciertas enfermedades como la diabetes o las cataratas. También producen variaciones en la refracción los desplazamientos del cristalino (subluxación) y sus anormalidades, como cuando es redondo (esferofaquia) en vez de conservar su forma habitual.
 
Miopía axial
  La córnea, el cristalino y el poder de refracción del ojo son normales. El diámetro anteroposterior del ojo está alargado. En ocasiones estos ojos con tamaño mayor del normal parecen sobresalir de la órbita. Generalmente presentan cambios de mioía degenerativa.
  La miopía también se denomina popularmente vista corta, pues las personas con dicho defecto ven bien los objetos próximos, pero tienen dificultades para la visión lejana. El ojo miope no puede compensar de ninguna manera el excesivo poder de refracción y, por lo tanto, es incapaz de ver correctamente a distancia. Para ver de cerca se necesita más poder de refracción y por eso los miopes ven bien de cerca (según la cantidad de miopía) sin la ayuda de la acomodación y pueden ver de muy cerca con ayuda de dicha acomodación.
  Los pacientes miopes, aunque tengan muy pocas dioptrías, ven mal los objetos lejanos. Para hacernos una idea aproximada, un miope con tres dioptrías cuyos cristales son finos es incapaz de reconocer la matrícula de un coche a unos seis metros. Esta deficiencia visual da al paciente la sensación de tener una enermedad grave. Sin embargo, un idividuo con miopía simple con una buena retina puede realizar una vida totalmente normal, sin ninguna restricción, pues sus ojos tienen el mismo riesgo de sufrir problemas que los normales. El desarrollo de la miopía no se modifica de forma significativa con el empleo o no empleo de los ojos.
  La miopía afecta entre un 5 y un 17 % de la población caucásica y entre un 22 y un 44 % de los japoneses. Estas estadísticas recientes realizadas en los Estados Unidos encuentran una prevalencia de la miopía en un 25 % de los blancos y en sólo un 13 % de los negros. Afecta más a los hombres, especialmente cuando es menos de ocho dioptrías, pero la de mayores dioptrías aparece más frecuentemente en las mujeres. El desprendimiento de retina aparece en un 2 % de los miopes y e smucho más frecuente en los miopes de más de diez diptrías, especialmente después de ser operados de cataratas, en los que aparece hasta un 7 % de los casos.
 
 

 

 

 








Causas de la miopía

  La naturaleza de la miopía es desconocida. Existen varias teorías para explicar su aparición. Desde antiguo se relaciona con la acomodación, especialmente para trabajos de visión próxima. La presión de los músculos al realizar la convergencia fuerte y el aumento de fluido intraocular favorecen la distensión ocular y su alargamiento. Por medio de una microsonda colocada en el interior del ojo se ha comprobado que la presión intraocular varía con la acomodación. Se obtienen cifras de unos 24mmHg cuando la mirada se tiene relajada mirando a una distancia de unos seis metros. El aumento de presión pudiera ser la causa de la distensión ocular responsable de la miopía . En este sentido algunos autores consideran la miopía una forma de glaucoma infantil que se compensa con distensión ocular.
 Ciertas experiencias permiten considerar a la retina responsable de la miopía. La retina crece excesivamente y hace crecer el resto de las estructuras oculares. Si a un animal reción nacido se le cierra experimentalmente el párpado de un ojo, se produce en dicho ojo una alta miopía. Dicha aparición se considera relacionada con interferencias en la acomodación de algunos animales, y en otros se debe a factores retinianos. Probablemente la luz es esencial para el normal crecimiento del ojo.
 Otras teorías consideran a la esclerótica como responsable de la miopía, Si la esclerótica está muy vascularizada durante la vida embrionaria, el ojo se hace miope, y si está mal vascularizada, hipermétrope.
 La existencia de dehiscencias esclerales en algunos casos de miopía sugiere que están en relación con un defecto de colágeno u otras sustancias extracelulares. Se ha sugerido que el colágeno de los ojos miopes es diferente del de los ojos emétropes (normales).
Síntomas
  El único síntoma del ojo miope es la deficiencia de visión. Solamente de forma excepcional produce molestias, dolores o fatiga relacionada con el uso del ojo. Las cefaleas relacionadas con la miopía no son frecuentes. Los miopes tienden a poner ceño para ver mejor. Al estrechar la hendidura palpebral eliminan los rayos periféricos y sólo permiten el paso de los rayos enfocados directamente en la parte central de la retina.
Tipos de miopía
  Simple. No presenta alteraciones degenerativas en el globo ocular. La miopía leve o escolar se inicia en los primeros años de vida escolar, evoluciona dirante la adolescencia y suele requerir un ajuste de cristales con un ligero aumento de la miopía cada uno o dos años. Se estabiliza hacia los 20 años coincidiendo con el final del desarrollo corporal. No suele superar las 5 dioprías. Únicamente existe un defecto de refracción pero no lesiones en las túnicas o capas del ojo.
  Existen casos de miopía simple con elevado número de dioptrías. A nivel pedagógico, consideramos la diopría moderada cuando alcanza las 5-12 dioptrías y elevada cuando sobrepasa dichas cifras.
 Degenerativa. En este tipo de miopía, además del defecto de refracción, existen alteraciones de las estructuras oculares. Por tanto, la distinción entre miopía simple y degenerativa no depende del número de dioptrías o del grosor de las gafas necesarias para su corrección, sino de la apariencia del fondo de ojo. Existen miopías de elevada corrección (6-10 dioptrías) sin degeneración. De todas formas, por lo general la miopía degenerativa es menos frecuente que la simple y puede llegar a alcanzar  valores de hasta -30 y -50 dioptrías.
 La miopía degenerativa es menos frecuente que la simple y se inicia también en la infancia. Tiene características raciales y se transmite de forma recesiva mediante un factor hereditario, aunque todavía no se ha aislado el gen responsable de ella. La alteración fundamental es la elongación excesiva del eje anteroposterior del ojo. Como consecuencia se produce una distensión anormal de las estructuras oculares, especialmente de su parte posterior (esclerótica, coroides, retina). La distensión progresa a pesar de cualquier tratamiento y puede aumentar el volumen del ojo hasta un 50 % de su tamaño habitual. Dichos ojos son más frágiles que los normales y las personas deben evitar esfuerzos y deportes violentos como el fútbol, el submarinismo y el boxeo.
 La miopía degenerativa también se denomina a veces miopía maligna. El término miopía progresiva se emplea en algunos textos como sinónimo de miopía degenerativa. El concepto es confuso, pues en realidad todas las miopías suelen ser degenerativas en cierto grado.
 La miopía degenerativa se caracteriza por una disminución de la visión, principalmente de la lejana, con atrofia y adelgazamiento de las capas oculares. En el fondo de ojo se aprecian placas blanquecinas de atrofia coroidea y otras e forma de semiluna o de hoz formando el denominado cono miópico alrededor del nervio óptico, especialmente en la zona externa, pero en ocasiones en todos sus alrededores. En ciertos casos el adelgazamiento de las capas externas del ojo provoca una dilatación ocular denominada estafiloma. La zona más periférica de la retina se degenera y favorece así la aparición de desprendimientos de retina. En el cuerpo vítreo aparecen partículas flotantes.
 En algunos casos se producen hemorragias repetidas en la parte más importante del ojo denominada mácula. El pigmento prolifera y se forma una cicatriz (mancha de Fuchs), con gran pérdida de la visión central.
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